ANTECEDENTES
Los requisitos técnicos en los productos que demandan los compradores en las cadenas de abastecimiento mundial, exigen a los vendedores cumplir con normativas técnicas a fin de penetrar los mercados. La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha reconocido, en su Acuerdo de Barreras Técnicas al Comercio, que éstas pueden convertirse en graves obstáculos comerciales. Este acuerdo exhorta a todos los países miembros a ser transparentes cuando formulan regulaciones y requisitos y en la medida de lo posible, que éstos se basen en normas técnicas internacionales. A su vez, este acuerdo reconoce el carácter heterogéneo de las capacidades técnicas de los distintos países y defiende el urgente perfeccionamiento de las capacidades, particularmente en los países en desarrollo, y la armonización de las normas técnicas.
Las dificultades surgen cuando las normas y los procesos de evaluación de la conformidad difieren en los mercados nacionales. Estas diferencias pueden tener un costo económico muy alto, ya que los productos deben estar conformes con las especificaciones en dos o más sistemas, aunado al costo de las pruebas y la certificación de cumplimiento de dicho requisito.
Las empresas en la región, en un alto porcentaje pequeñas y medianas, se encuentran ante la dificultad de una limitada existencia de normas técnicas sobre las cuales se puedan realizar los ensayos, inspecciones y certificaciones que permitan demostrar el cumplimiento de estas exigencias a sus clientes potenciales. En otros casos existen normas, pero ellas no están armonizadas regionalmente, hemisféricamente o globalmente.
A diferencia de los países desarrollados, los gobiernos de la región no aportan suficientes recursos económicos al trabajo de la normalización, por lo que su financiamiento queda supeditado al aporte de las empresas, donde sus escasos recursos o dificultad de acceso al crédito, hacen que se postergue esta actividad.
Por otra parte, cuando se logra desarrollar las normas, es baja la capacidad de las empresas en lo que se refiere a su implementación y evaluación de la conformidad. La elaboración y armonización de las normas técnicas se realiza por medio de las estructuras existentes en cada país para la normalización nacional, regional, hemisférica o internacional.
La marcada dificultad para obtener fuentes que financien los costos reales de los procesos de normalización técnica puede ser mitigada temporalmente por el FOMIN a través de un mecanismo de incentivos a los sectores involucrados (empresariales, gubernamentales, organismos de promoción, etc.) por la vía del desarrollo de “casos modelo” que sirvan para tomar conciencia de la importancia de la normalización y de sus necesidades de financiamiento y asegurar la sostenibilidad del proceso.
Para tal efecto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como administrador de los fondos del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), suscribió con el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (INTECO), el 21 de marzo de 2005, el Convenio de Cooperación Técnica no Reembolsable ATN/ME-8976-RG, denominado: “Programa de Competitividad de PyMEs, a través de la Normalización Técnica en Centro América, Panamá y República Dominicana”. El programa promoverá la demanda de normalización y sensibilizará sobre su importancia; capacitará en aspectos de gestión y requisitos comerciales técnicos en las áreas prioritarias identificadas, y diseminará los resultados obtenidos con el fin de crear una demanda sostenible de servicios de normalización.
Las normas técnicas que emergerán como resultado de este programa constituirán un aporte para la facilitación del comercio y la eliminación de las barreras técnicas y el tratamiento sistemático de la temática de la evaluación de la conformidad, a partir de la generación de los documentos básicos sobre los que se desarrollan todas las actividades vinculadas a ella: ensayos, inspecciones, certificaciones y acreditaciones.
La ventaja de este programa frente a la situación actual radica en el establecimiento de un primer paso o eslabón basado en una metodología que involucra a todas las partes y que logra una mayor difusión a todos los niveles, ya que en su elaboración participaron todos los agentes relevantes, por lo que las normas elaboradas se basarán en acuerdos regionales.
Este programa está dirigido al ámbito voluntario, pero fácilmente puede ser aplicable en el sector regulado a través de los mecanismos de las referencias a normas técnicas en los reglamentos técnicos, los mandatos de normalización y otras figuras conexas.
OBJETIVO GENERAL
Propulsar la competitividad de las PyMEs beneficiarias a través de la participación en el proceso de normalización técnica que facilite el intercambio de bienes y servicios y el proceso de integración en un contexto centroamericano, hemisférico y global.
PROPOSITO DEL PROGRAMA
El propósito del Programa es desarrollar un “modelo” piloto de apoyo al proceso de normalización técnica y evaluación de la conformidad que demuestre al sector público y privado su importancia estratégica en la facilitación del comercio y, por consiguiente, la necesidad de lograr su sostenibilidad.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
Los objetivos específicos del Programa, son:
I. Demostrar la importancia estratégica y los beneficios económicos de la normalización para las partes interesadas de los sectores público y privado y sensibilizarlos en la necesidad de apoyar y mantener las iniciativas de programas de normalización en áreas prioritarias.
II. Facilitar el comercio y eliminar barreras técnicas apoyando la elaboración y armonización de normas técnicas (nacionales y regionales) en los países de la región centroamericana, Panamá y República Dominicana, así como su participación en la normalización hemisférica (COPANT) e internacional (ISO, IEC).
III. Promover y articular las actividades de normalización desarrolladas por cada país, mediante el diseño y montaje de sistemas que consoliden el carácter regional y la creación de la Comisión Centroamerica y del Caribe de Normalización (COMCCANOR).
BENEFICIARIOS
Los beneficiarios del Programa son: (i) las PyMEs vinculadas a los sectores y productos contemplados en los acuerdos y tratados de libre comercio vigentes y elegibles por el Programa; (ii) los Organismos Nacionales de Normalización de los países participantes (iii) cámaras empresarias, organizaciones promotoras del comercio exterior y otros organismos que participan en las mesas de concertación y negociaciones de los acuerdos y tratados de libre comercio de los países participantes, (iv) consultores y prestadores de servicios empresariales para PyMEs, participantes de los cursos de capacitación para implementadores y auditores y entidades empresarias que participen en la Comisión Regional de Evaluación y comités normalizadores.

